Y cuando menos te lo esperas, aparece. Cuando piensas que todo va a salir bien, que ya todo está de puta madre, y que nada te puede dañar, aparece. Un día sonríes, todo parece perfecto, hace sol, y nada te impide llevar manga corta. Y de repente, al día siguiente llueve, y, otra vez, comienza a hacer frío. Es algo inevitable, pero tú no puedes hacer nada. Y es que los cambios repentinos son algo normal en tí.
No sonríes.
Nada merece la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario